¿Has notado cómo en medio de un mundo que parece perdido en la oscuridad? todo cambia cuando tu vida ilumina y da sabor. Como cristianos, tenemos una responsabilidad especial: Vivir como luz y sal en una cultura que necesita escuchar el mensaje de Jesús. En este artículo, explicaremos cómo puedes cumplir con esa misión de Dios para nuestras vidas y transformar nuestro entorno.
Llamados a vivir como sal
»Ustedes son la sal de la tierra. Pero ¿para qué sirve la sal si ha perdido su sabor? ¿Pueden lograr que vuelva a ser salada? La descartarán y la pisotearán como algo que no tiene ningún valor. Mateo 5:13 NTV
Esto nos recuerda que nuestra vida debe tener sabor, impacto y propósito. La sal enriquece los alimentos y preserva, pero si pierde su sabor, se desperdicia. Reflexionemos juntos ¿Estamos cumpliendo con el llamado a ser sal en nuestra familia, trabajo y comunidad?
Sé el sabor que transforma y la luz que rompe la oscuridad.
Llamados a vivir como luz
14 »Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. 15 Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. 16 De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial. Mateo 5:14-16
Como seguidores de Cristo, nuestras vidas deben ser visibles y transparentes. No debemos de ocultar la luz que Cristo ha dejado en nuestras vidas. Reflexionemos juntos ¿Estamos viviendo en integridad y honestidad en todos los lugares donde nos desenvolvemos? ¿Estamos compartiendo los valores del Reino de Dios basados en su amor?
No pases desapercibido: da sabor al mundo y enciende lo que otros dejaron apagar.
¿Por dónde empiezo?
La misión está clara que nuestra vida ilumine y de sabor; por ello te comparto algunos elementos que me han ayudado a desarrollar esa característica de un verdadero discípulo; lo digo como alguien que está en ese proceso constante de ser refinado (jeje para evitar malas interpretaciones); listemos entonces:
- Conecta con Cristo: Dedica tiempo a leer la Biblia y orar, para que Su luz te guíe.
- Confía en Dios: No tengas miedo a ser diferente; Dios te ha llamado a un propósito especial.
- Busca comunión: Une tu vida con otros creyentes para crecer juntos.
- Sé visible en acciones: Haz cosas pequeñas pero significativas para los demás.
- Comparte tu testimonio: ¡Cuenta cómo Jesús ha transformado tu vida!
Que tu fe se note: que sazone, que preserve y que brille.
Oremos a Dios
Padre, ayúdame a ser sal en el mundo que necesita encontrar sentido a su vida; a ser luz en las tinieblas para aquellos que necesitan orientación, y un testimonio vivo de un amor que perdura para siempre; tal como tu lo develastes a la humanidad a través de nuestro Señor y Salvador Jesuscristo; amén.
Vive con intensidad: transforma como sal, resplandece como luz.
Quiero concluir diciendo: Cuando tu vida ilumina y da sabor estarás aceptando y asumiendo el llamado de Jesucristo de ser un genuino discípulo que comprende la necesidad del mundo de encontrar sentido y dirección; por su puesto que necesitarás ser valiente y no desmayar para vivir conforme a la voluntad de Dios; pero no te preocupes porque El ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo.