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Bendecidos por tener una relación con Dios

Jesucristo en el sermón del monte nos enseña como ser Bendecidos por tener una relación con Dios; por ello en este post estudiaremos las primeras 4 bienaventuranzas

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Jesucristo en el sermón del monte nos enseña como ser Bendecidos por tener una relación con Dios; por ello en este post estudiaremos las primeras 4 bienaventuranzas.

Iniciemos diciendo que la palabra bienaventurado viene del término makários (griego) que describen los adjetivos: dichoso, feliz, bienaventurado, favorecido, bendito, afortunado, contento.

Aunque nuestro entorno dice que seremos felices al contar con muchas riquezas, títulos, fama y poder; Jesucristo nos enseña que esto se logra con una comunión estrecha con Dios.

Construyamos juntos una genuina comunión con Dios a través de estas 4 actitudes y acciones: 

1 Bienaventurados los pobres en espíritu

«Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece. Mateo 5:3 NTV

¿Alguna vez te has sentido sin recursos, desesperado, que dependes de la bondad de otro para subsistir? A este nivel de pobreza se refiere Dios pero no de economía o falta de materiales; sino de aquella que reconoce su necesidad espiritual frente a la grandeza de Dios. 

El “pobre de espíritu” es aquel que tiene un corazón abierto, quien está dispuesto a depender de Dios en lugar de buscar seguridad en sí mismo o en las cosas.

Seamos bendecidos por tener una relación con Dios al poner a Jesús como nuestra única fuente de confianza, seguridad y felicidad

Dejemos atrás el confiar en nosotros mismos, en los demás o en las cosas y aferrémonos a Dios con humildad de corazón para vivir en su Reino Celestial. 

2 Bienaventurados los que lloran

Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados. Mateo 5:4 NTV

La acción de llorar es natural en el ser humano por diversos motivos como el temor, enojo, gozo, dolor, algún tipo pérdida; Pero Jesucristo lo pone en relieve en el ámbito espiritual cuando nosotros reconocemos nuestros pecados, ofensas y ese dolor nos lleva a un genuino arrepentimiento manifestado en lágrimas; y este a su vez a reconciliarnos con Dios 

Hoy podemos ser consolados de nuestras faltas y pecados si nos volvemos a Dios en un genuino arrepentimiento 

Animo amig@, no eres el único que le ha fallado a Dios y no debemos volver atrás; por ello Dios nos sugiere que volvamos a Él en una profunda actitud de arrepentimiento; es decir, permitiremos que El Espíritu Santo nos redarguya y consuele al hacernos aceptos delante de Dios Padre. 

3 Bienaventurados los humildes (mansos)

Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra. Mateo 5:5 NTV

Que agradable es hablar con alguien que es suave, apacible, considerado y modesto; no creo que sea el único en preguntarse ¿De qué manera podemos lograrlo? De hecho la única forma es modelando a Jesucristo mismo. en Filipenses 2:6-8 dice: 

Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús. 6 Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. 7 En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de hombre, 8 se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales.

El mundo valora la fuerza, la agresividad y el dominio, pero nosotros sabemos que somos bendecidos por tener una relación con Dios, y fruto de ello somos como el Buen Samaritano, quien se dejan moldear por Su voluntad.

La verdadera fuerza en el ámbito espiritual no reside en la capacidad de luchar, sino en la capacidad de obedecer a Dios.

4 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia

Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Mateo 5:6 NTV

La justicia en el contexto bíblico va más allá de lo legal o equitativo. Jesús habla de una justicia que surge del amor a Dios y al prójimo. El que tiene sed de justicia es aquel que no se conforma con lo material, sino que busca vivir según los principios Bíblicos que elevan a la humanidad.

Mientras muchos tienen hambre de riquezas, fama y poder para sentirse dichosos, felices, afortunados; Dios nos muestra que la única forma integral de lograrlo es a través de la continua obediencia a Dios y la extensión de Su Reino en nuestra vida y relaciones personales 

Busquemos a Dios en la siguiente oración:

Padre celestial, ayúdanos a reconocer nuestra pobreza de espíritu, a permitir que nuestras lágrimas de arrepentimiento sean semillas de consolación; también ayúdanos a ser dóciles como Jesus lo ha sido en obedecerte Padre y a tener hambre y sed por tu justicia. Que el Reino de Jesús se manifieste en nuestras vidas y en el mundo. Amén.

Permíteme concluir diciendo:

Las Bienaventuranzas de Jesús no son una lista de requisitos para la felicidad terrenal, sino una invitación a entrar en el Reino de los Cielos. 

Quien se pone de rodillas en su “pobreza de espíritu”, y muestra sus heridas del pecado a Dios para ser consolado, quien se humilla a Él para heredar la tierra, y que anhela justicia con todo su ser; encuentra en Jesús la plenitud que el mundo no puede dar.

Seamos bendecidos por tener una relación con Dios y reflexionemos juntos con esta pregunta ¿Estás dispuesto a repensar lo que realmente significa ser feliz?

Jesús no promete riquezas ni fama, sino una vida enraizada en Su presencia, donde cada arrepentimiento es una puerta a la consolación y cada hambre de su voluntad es una sed por el bienestar del mundo.

Actualización: ya puedes leer la segunda parte de las bienaventuranzas en este link: Bendecidos por vivir como Dios quiere

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